CARLOS SANTOS: EL BOMBERO QUE CUMPLIÓ SU SUEÑO Y ENFRENTA EL PELIGRO CON DISCIPLINA, HONOR Y ABNEGACIÓN

Carlos Santos siempre soñó con ser bombero. Hoy, a las 7:00 a.m., inicia su turno como parte del personal operativo del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá. Su misión es clara: salvar vidas y proteger bienes.
Al llegar a la Estación Florencio Arosemena, se reporta con sus superiores e inicia su rutina diaria. Revisa minuciosamente el camión de extinción de incendios, verifica el equipo, las herramientas y se asegura de que todo esté en óptimas condiciones. “Cada detalle cuenta cuando se trata de salvar una vida”, afirma con convicción.
Con apenas ocho meses de servicio en la Dirección de Extinción, Búsqueda y Rescate (DOEXBURE), Carlos recuerda con emoción su primer día. “Fue gratificante. Mi primera emergencia fue un incendio en Ojo de Agua, en el corregimiento de 24 de Diciembre. A pesar del entrenamiento, la práctica en el campo es diferente. Pero gracias al apoyo de mis compañeros, logramos rescatar a una persona atrapada. Salvé una vida”.
Desde entonces, su labor lo ha llevado a enfrentar incendios en estructuras y áreas verdes, atender accidentes automovilísticos, controlar abejas africanizadas y ayudar en situaciones de riesgo extremo. “Ser bombero es estar preparado para todo, desde apagar un fuego en una casa o un barco hasta asistir a víctimas de un accidente”.
El día de un bombero puede ser impredecible. A veces las horas transcurren en calma, pero basta con que la sirena suene para que la adrenalina lo invada. “Aquí, en la Estación Florencio Arosemena, siempre hay movimiento. Cada emergencia requiere concentración y rapidez”, comenta Santos.
Al regresar a la base tras cada misión, la satisfacción del deber cumplido es indescriptible. Entre sus compañeros, destaca con gratitud al Teniente Pablo Beausoleil, quien lo ha apoyado desde sus primeros días en la institución.
Cada mañana, al salir de casa, Carlos Santos se encomienda a Dios. Sabe que su labor es peligrosa, pero su vocación es más fuerte que el miedo. “Disciplina, Abnegación y Honor no son solo palabras, sino un estilo de vida. La disciplina nos mantiene listos, la abnegación nos empuja a servir y el honor nos recuerda que nuestra misión es salvar vidas”.